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En
esencia una página Web es una colección de contenedores
de información situados en un documento, siguiendo las
instrucciones marcadas mediante un lenguaje de etiquetas denominado
HTML. Estos elementos son párrafos,
tablas, imágenes,
hipervínculos, etc. Los documentos así escritos
son interpretados por un programa llamado explorador o navegador
que se encarga de presentar
el documento al usuario final. En una página web por
tanto nos encontramos con dos elementos bien diferenciados:
el contenido o información
a mostrar y el estilo o la forma en la que el contenido es
presentado al usuario. Hasta este punto
tenemos documentos en los que la información
y las marcas de estructura se encuentran mezcladas entre sí:
<b>Hola esta es una página web</b>,
<div align="center" id="texo" >Texto
centrado</div>
En este sencillo ejemplo vemos marcas de formato de presentación
como las etiquetas <b> o <DIV>, esta última
incluye un atributo de formato, align, mezcladas con la información
Hola esta es... El elemento DIV contiene un atributo ID que
lo identifica dentro de todo el documento.
Ademas son documentos estáticos, es decir que la información
de la página se presenta al usuario siempre de la
misma forma, siendo necesario que el diseñador modifique
la página si se desea que tenga una apariencia diferente.
Si en el ejemplo queremos que la primera línea esté en
cursiva (<i>) en lugar de en negrita (<b>) debemos
reeditar el documento web y ejecutar los cambios pertinentes
en las etiquetas de formato. Además de ser estáticas,
las páginas web así escritas permiten muy poca
interacción con los usuarios, básicamente los
hipervínculos o enlaces y los formularios. El panorama
mejora mediante las hojas de estilo en cascada, las CSS sobre
la que puedes ver una introducción en su ficha.
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